Navidades llenas de emociones

Un tal Carlos fue mi primer profesor de quiromasaje, y con su mejor intención me aconsejo, «Raquel, No hay Nunca que implicarse con un paciente«. Parece que tiene su lógica, ¿verdad?

Aunque ya se sabe, cualquier frase que empieza con un «no» y cerca tiene un «nunca» ya es una provocación en si misma…

Y así fue, cuando me di cuenta me había saltado ese  primer consejo.

Es más… el hacerlo, me ha traído muchos regalos, pero de los buenos, de esos que no se pueden envolver.

Miles de complicidades, llantos de alegría, momentos de tristeza, miradas de «Gracias,» abrazos de corazón, escalofríos de temor, la piel erizada ante lo impensable, guiños que hablan, emociones que desbordan, secretos inconfesables, noticiones en primicia, soluciones inesperadas, instantes irrepetibles, caras de impacto, y muchas más que no sabría como escribirlas!

Y así hasta hoy, 25 Navidades después, donde seguimos vibrando con vosotros, haciendo que cada instante cuente, que cada experiencia sume, que esto valga la pena.

Gracias a todos los que nos habéis apoyado desde cualquier punto del camino, porque  gracias a vosotros,  somos más grandes, también a los que no lo habéis hecho, porque vosotros sois los que  habéis activado la autocrítica y el autoanálisis, y también a esos futuros pacientes que esperamos ilusionados, ya que seréis los que nos motivareis a seguir avanzando.

Seas quien seas, te conozca o no, mi deseo para esta Navidad, es que el balance de tu corazón en este año sea de calidez.

¡Felices fiestas a todos!

Raquel Riu
Autora
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